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Pandemia, hidrocarburos y emisiones

Por Eugenia Stratta (Gerente de Biblioteca del IAPG)

En los meses transcurridos desde la publicación del World Energy Outlook de IEA y del International Energy Outlook de USA-EIA la pandemia se ha agravado, obligando a replantear las proyecciones económicas y energéticas para 2021 y 2022.

 

 

En sus ediciones del año 2020, los estudios de proyección sobre el desarrollo energético global pusieron especial énfasis en el análisis del comportamiento del mercado a corto plazo, teniendo en cuenta la profunda recesión de la economía mundial a causa de la pandemia de Covid 19. Tanto World Energy Outlook (WEO) elaborado por International Energy Agency (IEA), así como otros estudios de proyección similares, entre ellos International Energy Outlook (IEO) elaborado por Energy Information Administration (USA. EIA) o BP Energy Outlook basaron sus pronósticos sobre diversos supuestos acerca del crecimiento de la actividad económica durante 2021.

 

Estos estudios fueron publicados en entre septiembre y octubre de 2020 pero desde entonces las circunstancias han registrado cambios significativos. La evolución de la pandemia ha puesto al mundo en situaciones bastante menos optimistas de lo que se esperaba en esas fechas. La aparición de nuevas cepas del coronavirus, las dificultades en la producción y distribución de vacunas y el crecimiento de las cifras de contagio a nivel global han llevado a países o ciudades, especialmente en las zonas  más desarrollados de la Unión Europea, a retornar a medidas restrictivas, con la consecuente afectación de la recuperación de la economía y del consumo de energía.

 

Los números de la economía global

 

La trayectoria de crecimiento económico global estará condicionada en gran medida por las incertidumbres generadas por el COVID-19 pero también por las políticas económicas implementadas por las grandes potencias occidentales como EE. UU., Alemania o Gran Bretaña y por las grandes economías emergentes como Rusia o China. En enero de este año el “World Economic Outlook Update” presentado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el PBI mundial registró un descenso de -3,5% en 2020 respecto de 2019. Esta declinación fue dispar, correspondiendo un -4,9 a las economías avanzadas y un -2,4 a los mercados emergentes y a las economías en desarrollo.

 

El mayor declive registrado para las economías más desarrolladas está empujado por los descensos de España (-11,1%), Reino Unido (-10%), Italia (-9.2%) y Francia (-9%). Por el contrario, la menor declinación promedio de los mercados emergentes se debe a los porcentajes registrados por China (+2,3%), mercados en desarrollo de Asia (-1,1%) y África Subsahariana (-2,6). Siempre dentro de los mercados emergentes o en desarrollo es muy pronunciada la caída en América Latina y Caribe (-7,4%).

Siempre según el FMI, la economía mundial crecerá un 5,5% en 2021 alcanzando un valor de PBI mayor que el de 2019, agregando que en 2022 el incremento será de 4,2%. En estos dos años las economías emergentes y en desarrollo crecerán más aceleradamente que las economías desarrolladas, alcanzando porcentajes de 11,3% y 9,7% respectivamente. Se prevé que las economías nacionales sigan caminos de recuperación divergentes según su grado de desarrollo y su estructura productiva. En algunos países está previsto una recuperación más acelerada, superando solo en un año las cifras anteriores a la pandemia. Es el caso de EE.UU y China. En el otro extremo habrá economías que no se recuperarán a los niveles de 2019 aún sumando los dos años siguientes, entre ellas las del Reino Unido, Italia, España y las naciones de América Latina y Caribe.

 

En los países en desarrollo con economías muy especializadas, por ejemplo en turismo o en exportación petrolera, las perspectivas son particularmente difíciles. El WEO 2020 señalaba que posiblemente el ataque del coronavirus revierta el progreso logrado en materia de reducción de pobreza en los últimos 20 años, marcando que es probable que unos 90 millones de personas caigan por debajo del umbral de pobreza extrema durante los años 2020 y 2021.

 

Energía y emisiones de CO2

 

La crisis económica resultante de la pandemia impactó en casi todos los aspectos de la producción, distribución y consumo de energía.  El más afectado fue el mercado de combustibles fósiles y más específicamente el de los combustibles líquidos utilizados por el transporte. Al mismo tiempo las energías renovables, que aportan más del 20% de la electricidad mundial fueron poco afectadas.

Un estudio publicado recientemente por la International Renewable Energy Agency (IRENA) confirma que las energías limpias fueron más resistentes a los impactos de la crisis de Covid-19.  Igualmente manifiesta su preocupación por la lentitud en el camino hacia la eficiencia energética que se ralentizó aún más por la pandemia. Se calcula que las mejoras mundiales logradas desde 2010 cayeron por debajo del 1% el año pasado, alcanzando la tasa anual más baja de la década. El estudio señala que las energías renovables son ahora la opción más barata para producir electricidad en la mayor parte del mundo y plantea que “… políticas de eficiencia bien diseñadas pueden impulsar las economías debilitadas y asegurar beneficios económicos y ambientales a largo plazo. Por ejemplo, los programas para reacondicionar edificios crean trabajos de construcción, reducen permanentemente las facturas de energía de los consumidores y reducen las emisiones. Este tipo de esfuerzos suavizaría algunos de los impactos de la crisis de Covid-19, que ha afectado especialmente a los hogares y las pequeñas empresas”.

 

Según IRENA “… la innovación en energía limpia está en un punto de inflamación” y aconseja a los gobiernos no repetir errores típicos de las situaciones de crisis económica, resistiendo a la tentación de recortar presupuestos para proyectos con objetivos a largo plazo. También destaca que las fuentes renovables no aplicadas a la generación eléctrica, como es el caso de los biocombustibles, han sufrido en medio de la crisis económica y necesitan una atención política aún mayor. En el mismo sentido, un informe del Banco Mundial expresa que la pandemia subraya la necesidad de políticas y regulaciones que impulsen inversiones en sistemas de energía resilientes, fomentando cambios de comportamiento. Plantea además que la mejora de la política de energía sostenible respalda un mayor empleo, en particular en torno a la eficiencia energética y a la distribución de energía eléctrica.

 

 

Tal como explicamos en la nota “La energía mundial pospandemia” publicada en Petrotecnia n° 3 de 2020, las proyecciones presentadas por IEA en la última edición de World Energy Outlook  se basaron en datos consolidados de 2019 estimando que el consumo energético se habría reducido en un 5%. En un análisis posterior, publicado por la institución en marzo bajo el título de “Global Energy Review: CO2 Emissions in 2020”, se establece que esa disminución fue del 4%. Ese descenso en el consumo significa un retorno a los niveles de 2017.  Datos publicados por USA EIA permiten considerar que durante el corriente año el consumo se incrementaría en un 4,9%.

 

Paralelamente, el descenso en las emisiones de carbono, estimado en octubre en el 7%, fue finalmente del 5,8%. Se trata de la mayor disminución porcentual anual desde la Segunda Guerra Mundial. En términos absolutos, la disminución de las emisiones de casi dos mil millones de toneladas de CO2 no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Este descenso promedio enmascara amplias variaciones según la región, el país y la época del año.

 

En los hechos, el descenso de las emisiones de carbono se detuvo y volvió a ascender durante el verano del hemisferio norte, debido al levantamiento parcial de las restricciones al interior de varios países para fomentar el turismo nacional. Los automóviles volvieron a las calles, los camiones a las rutas y comenzó a reactivarse el tráfico aéreo. A partir del brusco descenso registrado en el mes de abril, las emisiones cobraron fuerza y en diciembre 2020 retornaron a cifras un 2% superiores a las del mismo mes del año anterior.

 

Un artículo publicado por IEA considera que las economías más desarrolladas lideraron ese resurgimiento. El repunte de la actividad económica en el último trimestre de 2020 empujó a  la demanda de energía al alza y faltaron medidas políticas significativas para impulsar las energías limpias. Muchas economías ahora están viendo que las emisiones superan los niveles anteriores a la crisis. Solo de la mano de nuevos bloqueos podrá retornarse a las cifras descendentes del período marzo-mayo de 2020.

 

El retorno de los combustibles líquidos

 

El retorno al equilibrio del mercado petrolero es bastante imprevisible y está determinado por las políticas sanitarias que aconsejan restringir la movilidad. La demanda de combustibles fósiles fue la más afectada en 2020, especialmente el petróleo, que cayó un 8,6%. La crisis ha sido devastadora para el sector petrolero, borrando una década de crecimiento en menos de un año, según se afirma en el WEO 2020.

 

 

Entre enero y febrero del año pasado el crudo Brent había oscilado entre 52 y 69 dólares pero el 9 de marzo cayó bruscamente a 35 dólares, llegando 9 dólares a fines de abril. En ese momento llegó a hablarse de petróleo sin precio. En mayo comenzó un leve repunte pero recién en los últimos días de diciembre se alcanzaron cotizaciones similares a las de los primeros meses de 2020, cerrando el año con un promedio de 40 dólares por barril.  En enero se observa un nuevo repunte con cotizaciones promedio en el mes de febrero de 59 dólares para el WTI y 62,3 dólares para el Brent. Para llegar a estos valores fue necesario que se cumpliera el compromiso de OPEC + de establecer límites de producción que redujeran los excedentes de petróleo en el mercado mundial. Recordamos que hablamos de OPEC + para aludir al acuerdo alcanzado hace tres años entre los países miembros de OPEC, Rusia y otros países productores que no pertenecen a esa organización.

 

Estas políticas reduccionistas lograron disminuir la producción en unos 9,5 millones de barriles diarios, permitiendo una retención acumulada de más de dos mil millones de barriles de crudo. Todo indica que los acuerdos de control de la producción se renovarán en el mes de abril, durante la próxima reunión de los integrantes de OPEC+.

 

Según el IEA WEO 2020 las inversiones en la estructura de producción, en especial en la explotación de yacimientos no convencionales, requieren políticas públicas que incentiven esas inversiones o de un precio superior a US$70 sostenido en el tiempo y estima que esa situación podrá darse recién en 2025. En un estudio más reciente IEA considera que si no repunta la producción de shale oil, dentro de cinco años Arabia Saudita desplazará a EE.UU y volverá a ser el mayor aportante al crecimiento de la producción petrolera.

 

Otros estudios son igualmente pesimistas respecto del precio del crudo. El FMI calcula que la reducción durante 2020 es de -32,7%. Estima que el incremento será de 21,2% durante el año 2021 y un descenso de 2,2% en 2022.  Por su parte USA EIA prevé un precio promedio anual de US$ 57 en 2021 para el WTI y de US$61 para el Brent y también estima un descenso superior al 2% para 2022. La agencia estadounidense estima que los precios de los crudos de referencia podrían acercarse a los US$70 en el próximo mes de abril pero descendería a US$ 50 durante el segundo semestre del presente año. Esa caída de los precios del petróleo crudo se daría en un mercado en el que la oferta mundial de petróleo superará a la demanda por el incremento de la producción en EE.UU y otros países que no pertenecen a OPEC+. El dato real del 15 de marzo, al cierre de esta nota es de precios spot de US$65,4 para el WTI y de US$68,8 para el Brent.

 

Los datos mensuales de producción de  mundial de crudo publicados por EIA muestran una brusca caída en la producción mundial de crudo ente abril y mayo de 2020 de 98.050 Mb/d a 86.241 Mb/d y un lento repunte hacia fin de año, alcanzando en noviembre 90.847 Mb/d. Las cifras de Argentina acompañan esa tendencia con un pronunciado descenso entre marzo y mayo que se puede visualizar en el gráfico adjunto.

 

La reducción de la demanda mundial de petróleo ha impactado fuertemente en la refinación, provocado el cierre de refinerías en varios países del mundo. La industria tuvo que hacer frente a un colapso histórico de la demanda de los productos más lucrativos tales como naftas, diesel y combustible para aviones. Esto pesó mucho en los márgenes y arrastró las tasas de utilización a los niveles más bajos en 35 años. El transporte terrestre, ya sea urbano o por carretera también se vio gravemente afectado pero el sector más perjudicado fue la aviación internacional. La actividad de vuelos globales alcanzó un mínimo en abril de 2020 de un 70% por debajo del nivel del mismo mes del año anterior.

Todos los datos publicados en esta nota respecto de las proyecciones del mercado energético en general y de la industria de los hidrocarburos líquidos en particular pueden ser ajustados o variar radicalmente en poco tiempo, pandemia mediante.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

British Petroleum. BP Energy Outlook 2020.

https://www.bp.com/en/global/corporate/energy-economics/energy-outlook.html

 

British Petroleum. BP Statistical Review of World Energy 2020.

https://www.bp.com/en/global/corporate/energy-economics/statistical-review-of-world-energy.html

 

Energy Information Administration (USA. EIA). Petroleum & Other Liquids. Spot Prices.

https://www.eia.gov/dnav/pet/pet_pri_spt_s1_d.htm

 

Energy Information Administration (USA. EIA). Short-Term Energy Outlook.

https://www.eia.gov/outlooks/steo/

 

Fondo Monetario Internacional (FMI). World Economic Outlook Update, January 2021.

https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2021/01/26/2021-world-economic-outlook-update

 

International Energy Agency (IEA). Global Energy Review: CO2 Emissions in 2020.

https://www.iea.org/articles/global-energy-review-co2-emissions-in-2020

 

International Energy Agency (IEA). Oil Market Report - February 2021.

https://www.iea.org/reports/oil-market-report-february-2021

 

International Energy Agency (IEA).World Energy Outlook 2020

 

International Renewable Energy Agency (IRENA). Global Landscape of Renewable Energy Finance 2020.

https://www.irena.org/publications/2020/Nov/Global-Landscape-of-Renewable-Energy-Finance-2020

 

Organization of the Petroleum Exporting Countries (OPEC). OPEC Bulletin.

https://www.opec.org/opec_web/static_files_project/media/downloads/publications/OB122020_012021.pdf

 

World Bank. Progress on sustainable energy policies, critical to post-pandemic recovery, slower than in the past. https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2020/12/14/progress-on-sustainable-energy-policies-critical-to-post-pandemic-recovery-slower-than-in-the-past

 

 

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